Asómate a nuestra clase de matemáticas Waldorf

Todos hemos sentido en algún momento, siendo estudiantes, que las matemáticas eran una maraña de símbolos en una pizarra. Una materia abstracta y descontextualizada que afróntábamos memorizando fórmulas y procesos que muchas veces no alcanzábamos a entender. Pero, ¿qué sucedería si nos aproximáramos a las matemáticas de otra manera? ¿Imaginas que el cuerpo humano pudiera aprender matemáticas del mismo modo en el que un músico se entrena para tocar un instrumento? Pues así es, precisamente, como aprenden mates nuestros hijos en la Escuela Madre Tierra. ¡Asómate a nuestra clase de matemáticas Waldorf!

Las matemáticas Waldorf son, en esencia, una experiencia de aprendizaje kinestésica. Cuando se procesa la información asociándola a las sensaciones y movimientos, al cuerpo, se está utilizando el sistema de aprendizaje kinestésico, que es el que se emplea de forma natural cuando se aprende un deporte, y en muchas otras actividades; por ejemplo, escribir a máquina. La gente que escribe bien a máquina no necesita mirar donde está cada letra, de hecho si se les pregunta dónde está una letra cualquiera puede resultarles difícil contestar con la mente; sin embargo sus dedos saben perfectamente lo que tienen que hacer. El sistema kinestésico aporta un aprendizaje profundo y permanente. Una vez que se aprende algo con el cuerpo, es decir, con la memoria muscular, es muy difícil que se olvide. Podemos aprender la tabla del siete y olvidarla al día siguiente, pero cuando se aprende a montar en bicicleta, no se olvida nunca. Un buen ejemplo de ello son las divertidas ruedas de multiplicar Waldorf, que permiten aprender las tablas sin memorizar, de forma sensomotriz:

Siguiendo esta idea, en los primeros pasos en el conocimiento de las matemáticas (las secuencias numéricas y posteriormente, las tablas de multiplicar) los niños aprenden no enunciando simplemente los numerales o escribiendos sus grafismos respectivos, sino utilizando todo su cuerpo mediante procesos de movimiento articulados rítmicamente. La secuencia de los números va acompañada de palmadas, recorridos y saltos realizados colectivamente en variaciones diarias siempre nuevas y con ello se incorporan a la memoria. El camino prosigue hacia el aprendizaje de las tablas de multiplicar, haciendo que, al contar todos juntos en voz alta, destaquen por ejemplo cada segunda o tercera cifra (2,4,6,5,10 o 3,6,9,12,15) dejando de dar la palmada con cada número cuando se llegue a esas cifras, o dando sólo la palmada al llegar a ellas. Eso hace que el niño esté muy atento y coordine la mente con las manos. Así, con actividad corporal y sensomotriz, el niño conquista las tablas de multiplicar y prepara el camino para posteriormente, realizar las operaciones de cálculo mental.

Las cuatro operaciones aritméticas (+ – / x) son introducidas en el primer año de la escuela primaria y ejercitadas simultáneamente. Ya desde infantil se introducen elementos como contar y tener mediante juegos (por ejemplo, los pequeños le traen a la maestra piñas, palos y piedras, quien cuenta esos objetos con ellos, cantando, mientras les toca la espalda por cada número); pero a estos hechos no les les da ningún tipo de contenido abstracto, ese que el cerebro del niño aún no está preparado para manejar y que en los países punteros en educación tampoco introducen hasta después de los 7 años. En España este aprendizaje abstracto y desconextualizado cada vez se adelanta más, incluso a la edad infantil, sin tener en cuenta que las conexiones neuronales de los niños a esa edad son incompletas y que se pueden generar problemas, disfunciones y frustración.

En nuestra escuela y, en general, en las escuelas Waldorf, se trabajan las matemáticas de manera transversal y natural, como parte de la vida cotidiana: los origamis (el arte de plegar papel), la euritmia, los tiempos musicales y hasta los cálculos con cuerdas son formas de enseñar matemáticas. En Madre Tierra nuestros hijos hacen pan o cocinan, y de esa forma divertida (y deliciosa) trabajan y tocan con sus manos las fracciones y calculan los volúmenes.

Pero antes de todo ello es importante hablar sobre los números en sí mismos; su esencia. Los números son el primer contacto real con los misterios del universo. Como insistentemente nos han mostrado los sabios de todas las épocas, los números son conceptos enormemente filosóficos, y esta cualidad le hablará al niño y le impregnará profundamente. Podemos comenzar la clase preguntando ¿Cuál es el número más grande del universo? A los niños les encanta contestar a esta pregunta: «infinito», «diez millones de billones de trillones», son respuestas comunes. Por eso, cuando el profesor Waldorf dice: «el número más grande en el universo es el 1», los chicos reaccionan muy emocionados, «¿cómo?» y es después de que el maestro les asegure que no está bromeando, cuando el niño reflexiona profundamente para descubrir porqué el número más grande es 1.

Los conceptos que son capaces de elaborar a partir de ahí son sorprendentes: «uno el el más grande porque sin él no existiría el 2, ni el 3, ni incluso un millón». «Uno es el más grande porque todo lo que existe está en un universo». «Uno es el más grande porque puede convertirse en cualquier número que desee». Toda clase de verdades filosóficas y matemáticas se convierten en evidentes sólo mediante esta discusión sobre el uno. Cada número, del uno al 12 es una conversación impregnada de esta profunda e intensa imaginación. Comenzamos con los numerales romanos e incorporamos la geometría en la discusión de cada número, representando a mano alzada los correspondientes polígonos y estrellas. Los niños trabajan diligentemente hasta dominar el trazado de cada una de ellas. Todo esto ocurre en primero de primaria. De esta forma, los alumnos Waldorf acaban dominando más contenidos que los que exige el curriculum estatal y de una forma más profunda, tanto en lo conceptual como, sobre todo, en la aplicación práctica.

Resumiendo, los niños son conscientes del significado de los números y penetran muy profundamente en ellos, cuando:

1. Imaginan sobre los números.
2. Ejercitan su fuerza de voluntad para ejecutar estrellas y polígonos.
3. Mueven sus cuerpos con la matemática de los cuatro procesos (+ – / x).
4. Intervienen en clases de música relacionadas con la flauta, la voz y la lira que ilustran la belleza de la voz de los números.
5. Usan manipulatives (en inglés, son objetos con los que los niños perciben algún concepto matemático mediante su manipulación) para trabajar mediante emocionantes cuentos matemáticos y acertijos…

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Juguetes matemáticos Waldorf

Finalmente, el amor genuino por las matemáticas se alcanza mediante el aprendizaje práctico en los últimos cursos de primaria. En el currículum de tercero, por ejemplo, se introduce simultáneamente el aprendizaje de las fracciones mediante la cocina y la construcción arquitectónica (real), junto con la práctica de instrumentos orquestales de cuerda. Cocinar es una sinfonía de sabores. La arquitectura es una obra maestra del espacio. Las matemáticas son la clave para participar en la música de la vida. Están en todas partes. Los chicos de sexto curso alcanzan a experimentar todo ello trabajando con la serie Fibonacci y la geometría euclídea y platónica, recreando las formas de la naturaleza: la geometría de las galaxias, de las flores, la sinfonía del cosmos.

Con esta visión holística, profunda, rica, transversal y vivencial, en la Escuela Madre Tierra se persigue que nuestros hijos adquieran las herramientas para descubrir el mundo por sí mismos, que se sientan vivos, capaces, curiosos, que experimenten el aprendizaje como un suceso apasionante. El objetivo último de nuestras maestras es ayudarles a desarrollar todo su potencial como seres humanos completos.

Más información:

abettereducation.blogspot.com.es

metodowaldorf.blogspot.com.es

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlos Mario Sanche Gutierrez dice:

    Soy docente de esta en las escuelas tradicionales, pero muy enamorado de este modelo. Me encantaria poder tener mas informacion o participar talleres , seminario, etc. Muy importante todas sus formas de enseñar.

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    1. Hola Carlos.
      Estupendo. Tenemos algunas actividades previstas, entre ellas un seminario sobre educación libre. Tambien se iniciará la esvuela de padres, tradicional en las escuelas Waldorf. Los socios pueden asistir gratuitamente. Publicaremos en breve información al respecto.
      Para cualquier cosa, puedes ponerte en contacto con nosotros, por teléfono o email.
      Muchas gracias por tu interés.

      Me gusta

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